Estoy todo lo iguana que se puede agosto 11
Estoy todo lo iguana que se puede.
La tierra es como el cielo. Todo es fruto
de una máquina de soledad. El viento
campea displicente. Nada tiene
sino una enorme juventud. El tiempo
carece de estatura. Por el día
pasa la flecha que todo lo hiere.
El lugar de las cosas sobrevive
a cada instante. De una palmera
salen altas sonrisas y en el agua
sonríe la tristeza. Quieto a fondo,
miro la destrucción de mi espesura.
Nada vive
para morir sin dar. En todo encuentro
algo de mí y en todo vivo y muero.
Estoy todo lo iguana que se puede,
desde el principio al fin.
Hay ya un lucero.
Villahermosa, una vez de octubre de 1966.
Tomado del libro Carlos Pellicer OBRAS poesía, Edición de Luis Mario Shneider. Colección Letras Mexicanas. Fondo de Cultura Económica
